- EL BLOG DEL BCE
Una infraestructura para el futuro de las finanzas digitales de Europa
12 de marzo de 2026
Con la digitalización de los pagos y los mercados financieros, también el dinero de banco central debe evolucionar. A través de iniciativas como Pontes y Appia, el Eurosistema está colaborando con los participantes en el mercado para garantizar la liquidación segura en dinero de banco central de la financiación tokenizada, apoyando así la innovación, la integración y la soberanía financiera de Europa.
La tecnología está transformando cómo nos comunicamos, viajamos, trabajamos y pagamos. La forma en que los bancos centrales emiten dinero también debe cambiar para satisfacer las necesidades en constante evolución de las sociedades a las que servimos.
La emisión de dinero es una de las funciones principales de los bancos centrales. Sin embargo, gran parte del dinero utilizado en nuestras operaciones cotidianas es creado por el sector privado, por ejemplo, cuando un banco financia una hipoteca. En última instancia, los ciudadanos aceptan esta forma privada de dinero como pago porque tienen la opción de convertirlo, a la par, en dinero de banco central, que es el activo más seguro y el punto de referencia que afianza todo el sistema. Esta interacción ayuda a fomentar y mantener la confianza.
El dinero de banco central adopta dos formas. Para nuestras necesidades de pago cotidianas tenemos el efectivo. Y dado que nuestras vidas están cada vez más conectadas a Internet, el Eurosistema está desarrollando el euro digital: una forma digital de efectivo para complementar los billetes y monedas.
Por su parte, en los mercados financieros mayoristas, el dinero de banco central adopta la forma de los depósitos mantenidos por las entidades de crédito en su banco central, registrados en sus libros. Las entidades pueden utilizar estos depósitos para realizar operaciones de importes elevados y liquidar pagos entre sí. Este dinero de banco central constituye la base de las actuales infraestructuras de los mercados financieros mayoristas.
Pero estos mercados no son inmunes al cambio. Gracias a la tokenización y la tecnología de registros distribuidos (distributed ledger technology, DLT), será posible representar activos financieros, como los bonos, en forma de tokens digitales (es decir, fichas) que puedan transferirse y actualizarse de manera más eficiente que en la actualidad. Estas nuevas tecnologías prometen una mayor innovación, eficiencia e integración en los mercados financieros.
Con los activos tokenizados y las DLT, las operaciones se liquidarán con mayor rapidez y eficiencia, lo que reducirá los costes y los riesgos de procesamiento. Todo el ciclo de vida de un activo, desde la negociación a la liquidación y la custodia, se gestionará en la misma plataforma, disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana. La actividad transfronteriza será más sencilla y más barata, con menos costes para todos. Los contratos inteligentes propiciarán otras soluciones innovadoras. La mayor eficiencia e integración de los mercados financieros también supondrá menores costes de financiación para la economía real.
Para aprovechar los beneficios de estas tecnologías, los inversores necesitarán un activo seguro para liquidar operaciones: dinero de banco central. Y eso es exactamente en lo que estamos trabajando.
Gracias a la iniciativa Pontes del Eurosistema, en el tercer trimestre de 2026 ya podremos ofrecer una forma de liquidar en dinero de banco central operaciones mayoristas basadas en DLT. Inicialmente lo haremos conectando nuestra columna vertebral financiera —los servicios TARGET— a estas nuevas plataformas DLT, ofreciendo así la seguridad y la credibilidad institucional necesarias para que prospere la financiación tokenizada en Europa. Y esto es solo el principio.
Para aprovechar todo el potencial de la tokenización y las DLT, los inversores necesitan dinero de banco central para una integración más directa en estas plataformas. Con este fin, esta semana hemos publicado la hoja de ruta de nuestra iniciativa Appia.
El objetivo de Appia es diseñar, junto con los participantes en el mercado, la próxima generación de infraestructuras financieras europeas. Este proceso guiará las mejoras graduales y continuas de Pontes para asegurar su evolución en línea con Appia. Pero también orientará al mercado hacia la creación de sus propias soluciones e infraestructuras de manera que se garantice la competencia, la integración y la innovación en los mercados financieros europeos.
Todo ello se sustentará en una moneda de banco central (el euro) segura y tokenizada, que ofrecerá al mercado el ancla de liquidación que necesita para crecer con seguridad. Los participantes en el mercado han dejado claro que esto es esencial. Appia se desarrollará a través de una amplia asociación público‑privada, y el diseño final reflejará una extensa colaboración a través de experimentos, pruebas de concepto y estándares comunes.
Es importante considerar una dimensión más. En el mundo actual, las infraestructuras financieras pueden tener implicaciones geopolíticas. Si Europa no construye sus propias infraestructuras digitales, corre el riesgo de tener que depender exclusivamente de las construidas por otros. Para evitar caer en una situación de este tipo, no debemos sucumbir a la autocomplacencia ni quedarnos atrás. Europa cuenta con la tecnología y con los medios necesarios para evitar esta dependencia.
Con Appia, las actuales infraestructuras fragmentadas serán sustituidas por un ecosistema europeo integrado. Apoyará los esfuerzos para crear una unión de ahorros e inversiones, garantizando al mismo tiempo que el euro siga siendo el ancla de la economía digital europea en el que se puede confiar.
El cambio es inevitable, pero depende de nosotros cómo responder a él. Con Appia, Europa escoge configurar su propio espacio financiero digital.
Esta entrada de nuestro blog se publicó como artículo de opinión en diversos medios de la zona del euro.
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